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7/1/15

النيل


Esta mañana me he despertado
con tres pesadillas debajo de los párpados,
dos brazos confusos por no saber qué abrazar
y tu mitad de la cama oliendo a  a u s e n c i a.


Ojalá ayer,
cuando nos peleábamos por un poco más de manta
aun nuestras manos apellidándose Sáhara.




Ahora hace frío...
Te necesito aquí,

c
o
n
m

i


g




o


1/6/14

Equinoccio

Como cuando


paso página
te toco la polla
me despido en la estación
cierro la puerta con llave
o te remuevo el Cola Cao.


Si tuviera el corazón en la muñeca
te querría tres océanos de más
y dolerías lo que un invierno en abril.

16/5/14

En ayunas V


            A veces me sorprendo mirando el fregadero lleno de platos sucios y copas de la noche anterior. Se me antojan restos de toda una vida, porque como tú esas manchas no se van. Necesito que desaparezcas de mi vida: voy a comprar un lavavajillas.



Y el cabrón se ha tomado un café en tu taza del desayuno.

14/4/14

Zurc

            Quizá dentro de unos años, cuando casi nos hayamos olvidado, nos encontremos por casualidad en un andén del Metro de Madrid. Nos daremos dos besos que sabrán a pasado y me preguntarás qué tal estoy, si ya he terminado la carrera y si sigo echándole tres de azúcar al café. Para entonces yo ya habré muerto, y en lugar de coger el tren nos daremos la vuelta en busca de un lugar donde ahogar tanto recuerdo.

            Y allí, separados por una mesa y varias miradas indiscretas, me contarás que estuviste con una rubia que te rompió el corazón, que las mujeres somos unas hijas de puta y que aún te acuerdas de mí cada vez que llueve. Yo te contaré que los hombres sois unos capullos, que ya ni para follar me queréis y que tardé meses en quitar tu esponja de mi ducha. Habrá un silencio de los que gritan "te he echado de menos", pero será demasiado tarde porque ya no somos los mismos.

            Para entonces habré muerto por quinta vez. Te levantarás para pagar la cuenta y yo lanzaré una moneda al aire: si sale cara te invito a recoger la esponja en mi casa, si sale cruz nos despedimos en la boca de Metro sin haberme comido la tuya.



Saldrá cruz, seguro.

24/2/14

Ursonate

Poema sonoro era tu boca y mi boca y tu "PUTA, FOLLA".

Ahora silencio.
No, no hay silencio. Los relojes gritan R. I. P.


R. I. P.
                        R. I. P.
                                                R. I. P.


¿O es el teléfono? No, tú nunca llamas y menos a estas horas. Debes estar durmiendo.
Llevas toda una vida dormido. Y yo, mientras tanto, en un permanente doloroso fatídico agónico insomnio.


Nos quedamos anclados en una rima asonante.
En el primer movimiento.

10/12/13

En ayunas III



            Me sangra tu recuerdo cuando dices: "Estoy aquí, contigo". Yo sólo veo una silla vacía en el comedor, un desayuno para dos y mi sombra bailando sola. Entonces enciendo el televisor y sale una noticia de última hora: tu taza y yo echamos de menos tu boca.

¿Vendrás a comer?

8/12/13

En ayunas II



Esta mañana se me ha caído la tostada por el lado de la mantequilla y me he acordado de ti,
de la realidad que se me escapa y de lo difícil que resulta conjugar en primera persona del plural.

30/11/13

En ayunas



            Se está calentando el café, y mientras tanto mi mente gira y gira y gira al compás de la taza. El reflejo cóncavo de la cuchara se ríe de mí a carcajadas, y yo le ahogo en el bote de azúcar por hijo de puta. Pero aquí la verdadera zorra es la encimera, quien me recuerda que nunca me has follado sobre ella.

Y el microondas hace vidas que sonó.

24/11/13

La putada de los títulos



            Lo nuestro fue una fábula desmedida. Me sorprendía siendo una gata callejera que maullaba en tu puerta por un poco de calor, pero tú y tus ausencias relativas siempre tenían planes en otro callejón. En ocasiones te veía desde el tejado con tu mano entrelazada a otra mano, tu boca asediando otra boca, y mis arañazos aún frescos en la puerta a tu memoria.

            ¿Me recuerdas? A veces se te escapaba un 'te quiero', aunque no sé si era para mí o para otra; a veces lanzabas una moneda al aire y si salía cara me comías hasta las comas. Para ti siempre fui la chica del pelo negro y los ojos de color miedo, igual te sueno. ¿Sabes qué, corazón? A veces a menudo a diario creo olerte entre la multitud, se me rasgan las pupilas y maúllo a mi alrededor, como una gata malherida que ya no encuentra consuelo en ningún rincón.


Lo peor de todo esto
es no haber aprendido aún la moraleja,
y es que a ti te van más las perras.