Yumiens
sigue lanzando piedrecitas a la ventana de mi musa. A su lado, tiro de su brazo
e insisto: "Vámonos, ya te dije que no hay nadie". Pero ella, en su
cabezonería, me bufa con reproche: “Se esconde; algo le habrás hecho”. Sin
embargo pronto relaja el gesto y se refugia entre mis brazos, porque mi condena
es su desdicha y nuestro el pathos.
Escrito e inspirado
por @ADRIANG0NZAL0.
Para que vuelva su musa, o terminaré regalándole la mía.
Para que vuelva su musa, o terminaré regalándole la mía.
*_______________________________________*
ResponderEliminarCómo te pasas *__*
Más vale que vuelva, porque como tenga que ir yo a buscarla no le va a gustar...